¿Y tú en qué crees?
Jun 15, 2025Muchos podrían decir que mi abuelo era un hombre ignorante, pues sólo estudió hasta segundo de primaria. Pero para mí, que lo conocí principalmente a través de la mirada de mi madre, fue un hombre verdaderamente sabio. Se llamaba Isidro. Nació en 1901 en un pueblo de Guerrero. Huérfano de madre y con un padre ausente, su abuela y después su padrino se encargaron de cuidarlo. En lugar de la escuela quiso dedicarse al campo. Y fue en esa vida -como arriero, criando caballos y vacas- como adquirió su conocimiento.
Isidro tuvo siete hijos, tres mujeres y cuatro hombres. Aunque no tenía grandes recursos, procuró que sus hijos -y sobre todo sus hijas- estudiaran y se prepararan para ser independientes.
En ese tiempo no era tan común que las mujeres estudiaran y su esposa, mi abuela, influenciada por una de sus hermanas, temía que el mandar a sus hijas a la escuela las llevara por un “mal camino”. Pero mi abuelo no se dejaba convencer por ese tipo creencias. Por el contrario, pensaba que entre mejor se preparan sus hijas menos tendría que depender de alguien más. Así, al terminar la secundaria, mi mamá se fue a la Ciudad de México a estudiar la preparatoria y la universidad, donde se graduó como Química Industrial. Todos sus hermanos siguieron un camino parecido.
Me gustaría saber cuáles fueron las experiencias que lo hicieron ser un hombre tan diferente en ese sentido a los demás de su pueblo. Era realmente avanzado para su época. La forma en que motivó a sus hijas para ser autónomas ha sido siempre una fuente de inspiración para mí y me ha enseñado cómo una persona puede retar las creencias arraigadas en su comunidad y construir una historia diferente para su familia.
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