¿Y si aprendemos del pez dorado?
Hola, protagonista en construcción 🪄
¿El tiempo pasó y tú sigues… dándole vueltas a ese error que cometiste hace años?
Sí, ese mismo que sacas en cada autorreproche, como si fuera una app que corre en segundo plano drenando tu energía y tu paz mental.
No estás sola. Las mujeres somos expertas en eso: en culparnos, en castigarnos, en acumular errores como si fueran millas de viajero frecuente. Y lo peor: en hablarnos como si fuéramos nuestra peor enemiga.
Pero… ¿y si pudiéramos dejar de hacerlo?
🧠 Esta semana escribí un nuevo post en el blog, inspirado en uno de mis momentos favoritos de Ted Lasso, esa serie marovillosa de Jason Sudeikis. ¿Recuerdas cuando Ted le dice a Sam Obisanya que sea como un pez dorado? Los peces dorados tienen una memoria de 10 segundos. Olvidan rápido. Y eso les da una gran ventaja: no se castigan por lo que ya pasó.
Y pensé: ¡cuánto necesitamos eso nosotras!
Así que escribí una carta abierta (y un poco terapéutica) sobre cómo dejar de cargar con errores antiguos como si fueran adornos navideños en julio 🎄😅 y empezar a hablarnos con más compasión. Te comparto también una mini guía para identificar si tú eres de las que acumulan culpas y cómo empezar a soltar.
👉 Léelo aquí:
Lee el blog completo sobre soltar los errores
Si algo de esto resonó contigo, respóndeme este correo. Cuéntame, ¿qué error te ha costado más perdonarte?
Y si crees que otra mujer necesita leer esto, reenvíalo. Tal vez le estás regalando la libertad de soltar 💌
Un abrazo con todo y confeti de autocompasión,
Mon 💜
Tu compañera de camino en esto de reescribir(te)
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