La creencia que más me repetí… y cómo la transformé
Hola 👋
Durante mucho tiempo me repetí la creencia de que “no era suficiente”. Venía de dos lados: de las exigencias externas —lo que se esperaba de mí como profesional, mujer, hija, líder— y de las internas, esas que yo misma me imponía buscando siempre la perfección. Era como una lista interminable de pendientes invisibles: todo lo que aún me faltaba para “llegar a ser perfecta” 🙄 (spoiler: esa lista nunca acababa, era como Netflix… siempre había “más capítulos por ver”).
✨ La reflexión que me cambió
Algo cambió cuando recordé la historia de mi abuelo Isidro. Con apenas estudios de primaria y viviendo en un pueblo pequeño, él fue capaz de cuestionar las creencias de su época y apostar por algo distinto: que sus hijas podían ser independientes y que la educación era la llave para lograrlo 📚.
Y entonces pensé: “A ver, Mon, si tu abuelo, con mucho menos acceso y cero Google, pudo cambiar creencias que llevaba toda una comunidad en la mochila… ¿qué excusa tienes tú con tus estudios, tu experiencia y tu WiFi?” 😅
Me cayó el veinte: a veces, aunque tengamos educación, recursos y oportunidades, somos nosotras mismas quienes nos limitamos con creencias heredadas o inventadas.
🔄 Mi transformación express
1️⃣ Me di cuenta: Escribí “no soy suficiente” en un post-it y lo tiré al bote 🗑️ .
2️⃣ Pregunté: ¿De verdad era cierto? (Spoiler: no lo era 😉).
3️⃣ Reescribí: Lo cambié por “Tengo lo necesario para avanzar, aprender y brillar” 🌟.
Resultado: más ligereza, más confianza, más ganas de crear y avanzar 🚀 (y cero ganas de volver a coleccionar post-its con frases tóxicas).
💡 Mini ejercicio para ti
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Escribe esa frase que más te repites y que te limita.
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Pregúntate: ¿es verdad o solo es como esa canción pegajosa que repites sin pensar? 🎶
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Reescríbela como una afirmación que te potencie 💜.
📩 Acción
Si quieres leer la historia completa y cómo fui descubriendo el peso de las creencias en mi vida (sin filtro), te invito a pasar por el blog:
Nos leemos la próxima semana 🌱
Y recuerda: no se trata de ser perfecta, sino de ser la protagonista de tu propia historia (aunque a veces la protagonista también meta la pata… y está bien 🤷♀️).
Con cariño,
—Mon
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