El arte de dejar ir (y no morir en el intento)
Hola 👋
¿Recuerdas a Crush, la tortuga zen de Buscando a Nemo? Su frase icónica fue como un mantra para mí en un momento clave:
“¡Que chiqui lo haga solo!”
Yo estaba en modo mamá Marlín control total: preocupada, temerosa de que algo le pasara a mi hijo Santiago. Mi mundo era un mar de miradas ansiosas, listando todos los riesgos posibles.
Hasta que, gracias a mi Dory @psicologasam, entendí algo fundamental:
“Si no dejas que le pase nada, nada pasará con él.”
Porque para que crezca, a veces hay que dejar ir.
🌱 Una mini-reflexión
Cuando sobreprotegemos —sea a un hijo, una idea, o hasta a nosotras mismas— estamos construyendo muros donde podrían florecer aprendizajes.
Y sí, soltar da miedo. Soltar puede sentirse como caída libre. Pero también puede ser el impulso para volar.
💡 Mini-ejercicio para tu semana:
-
Identifica algo que estás sobreprotegiendo (p.ej., una relación, un hábito, un resultado).
-
Imagina si pudieras soltar un poquito de control, ¿qué espacio se abre? ¿Qué podría surgir?
-
Respira y repítelo: “Soltar no significa perder; significa abrir paso a lo que quiere crecer.”
Si quieres leer la historia completa y cómo la viví en primera persona, te lo cuento en mi blog:
Nos leemos la próxima semana 🌟
Recuerda: a veces, soltar no es rendirse… es permitir florecer al capítulo siguiente.
Con cariño,
—Mon
Respuestas