¿Excusas o historia? La diferencia entre freno y motor.
Hola 👋
Seguro conoces a esa amiga (o a lo mejor eres tú… 🙈) que siempre tiene una excusa lista:
-
“No tengo tiempo”.
-
“Es que no es el momento”.
-
“Cuando baje de peso / tenga pareja / termine la serie de Netflix / [inserte pretexto creativo aquí]…”
Y ojo, no lo digo con juicio. Yo también me conté ese tipo de historias muchísimas veces. La clásica: “No estoy lista para…”
El problema es que, cuando repetimos estas frases, no estamos describiendo la realidad, estamos escribiendo un guion que nos deja como espectadoras pasivas.
👉 Y ahí está la trampa: nos convencemos de que no podemos mover nada porque “el mundo” o “las circunstancias” mandan.
🎭 El cambio de papel: de víctima a protagonista
Una víctima dice:
-
“No puedo porque no me dejan…”
Una protagonista dice:
-
“Elijo no hacerlo ahora, pero sé cómo puedo empezar cuando decida.”
¿Notas la diferencia? El lenguaje cambia el rol que ocupamos en nuestra propia historia. Y no, no es magia, es narrativa pura.
✨ Ejercicio exprés (3 pasos sin drama)
-
Escribe tu excusa favorita. Esa que ya tienes tatuada en la frente.
-
Tradúcela a narrativa de protagonista. Ejemplo:
-
Víctima: “No tengo tiempo.”
-
Protagonista: “Hoy elijo priorizar otras cosas, pero puedo abrir 20 minutos para lo que quiero si reorganizo.”
-
-
Léela en voz alta. Sí, aunque suene raro. Cuando lo dices, tu cerebro lo procesa distinto.
💡 Spoiler: la primera vez sonará medio falso. Está bien, porque es un ensayo. Igual que en el teatro, hay que practicar hasta habitar el papel.
🚀 CTA: ¿Listas para cambiar de guion?
Si quieres dejar de repetir excusas como si fueran mantras y escribir un guion que de verdad te mueva hacia adelante, agendemos una sesión 1:1.
Respuestas