Las preguntas que evitas son las que te liberaría
Hola,
Hay preguntas que no hacemos porque no sabemos la respuesta.
Y hay otras que no hacemos porque sí la sabemos… y no estamos listas para escucharla. 😅
Estas segundas son las peligrosas.
No porque destruyan tu vida, sino porque la mueven.
Hoy quiero hablar de esas preguntas que esquivas con elegancia.
Las que tapas con productividad.
Las que pospones con el clásico: “ahorita no es momento”.
Spoiler:
si una pregunta vuelve una y otra vez… no es ruido.
Es una invitación.
🧠 La trampa de pensar que “no es el momento”
Muchas mujeres inteligentes, responsables y muy funcionales creen que evitar ciertas preguntas es una forma de madurez.
“No voy a abrir eso ahorita.”
“No tiene caso cuestionarlo.”
“Luego veo.”
Pero en coaching veo algo distinto:
cuando una pregunta aparece con insistencia, no viene a pedirte una decisión inmediata.
Viene a pedirte honestidad.
Y eso suele dar más miedo que cambiar.
😬 Algunas preguntas incómodas (tal vez demasiado familiares)
Lee estas despacio.
No para responderlas todas.
Solo para notar cuál te genera más incomodidad (esa es la buena).
-
¿Qué parte de mi vida sigo sosteniendo solo por costumbre?
-
¿Qué decisión estoy posponiendo porque implicaría decepcionar a alguien?
-
¿En qué área estoy funcionando… pero ya no disfrutando?
-
¿Qué versión de mí estoy defendiendo aunque ya no me represente?
-
¿Qué pasaría si dejo de justificar esto?
Si sentiste un pequeño “ouch” en alguna…
bienvenida. Ahí hay algo vivo.
🌱 Una verdad que no se dice mucho
Evitar preguntas no te mantiene estable.
Te mantiene estancada con movimiento.
Sigues haciendo.
Sigues cumpliendo.
Sigues respondiendo.
Pero internamente algo se va tensando.
Como una liga estirada que nunca se suelta.
Y luego nos preguntamos por qué estamos cansadas, apáticas o confundidas.
No es falta de capacidad.
Es exceso de evasión emocional.
✍️ Mini-ritual (7 minutos, con valentía suave)
Hoy no vamos a “resolver” nada.
Solo vamos a mirar de frente.
1️⃣ Escribe esta frase en una hoja:
“La pregunta que más evito hoy es…”
No la maquilles.
No la hagas inteligente.
Escríbela como salga.
2️⃣ Luego responde esto (una sola línea):
“Evito esta pregunta porque temo que…”
No busques una respuesta correcta.
Busca una honesta.
3️⃣ Cierra con esta frase:
“Si pudiera escuchar esta pregunta sin tener que actuar aún, me permitiría sentir…”
Tal vez miedo.
Tal vez alivio.
Tal vez tristeza.
Tal vez curiosidad.
Todo es válido.
Este ejercicio no te empuja a decidir.
Te devuelve contacto contigo.
🌿 Algo importante para recordar
Las preguntas incómodas no vienen a destruir tu vida.
Vienen a actualizarla.
No todas piden acción inmediata.
Muchas solo piden presencia.
A veces el mayor acto de valentía no es cambiar algo hoy,
sino dejar de huir internamente.
Porque la claridad no llega cuando tienes todas las respuestas.
Llega cuando te permites hacer las preguntas correctas…
aunque todavía no sepas qué hacer con ellas.
💬 Te dejo una invitación (si te nace)
Si quieres, respóndeme este mail con solo esto:
👉 “La pregunta que más evito hoy es…”
No para que la resolvamos.
Solo para que deje de estar sola en tu cabeza.
A veces, eso ya es un acto de liberación.
Con cariño,
Mon 🌿✨
Respuestas