Cuando tu mente hace maratones sin avisarte 🏃♀️💭
Qué tal, protagonista 👋
¿Has notado que hay días en los que tu cuerpo está quieto, pero tu mente lleva kilómetros recorridos? 🏃♀️💭
Estás sentada trabajando, pero tu cerebro ya fue al pasado (“¿por qué dije eso en la junta de hace tres meses?”), dio una vuelta por el futuro (“¿y si todo sale mal?”), y de regreso pasó por el drama del WhatsApp no contestado 🙃.
Sí, tu mente hace maratones sin avisarte.
Y lo peor es que ni siquiera te da una medalla al final.
🧠 La mente rumiadora: atleta sin entrenador
La rumiación mental —ese loop infinito de pensamientos— no es mala en sí. En pequeñas dosis, nos ayuda a procesar cosas.
El problema es cuando se convierte en entrenamiento intensivo sin descanso.
Y ahí estamos: con la cabeza corriendo sin parar, pero sin mover un músculo del cuerpo.
Lo curioso es que la mente no distingue entre pensar en algo estresante y vivirlo realmente. Así que cada vez que le das play a ese pensamiento, el cuerpo reacciona como si estuviera en la pista otra vez: tensión, ansiedad, insomnio.
Como quien dice: la mente corre y tú pagas la factura. 💸
⚡ El momento “alto ahí, corredora mental”
A mí me pasa más de lo que quisiera admitir.
Una vez estaba en plena mañana, desayunando tranquila, y sin darme cuenta ya estaba en el 2031, pensando en escenarios que ni Spielberg imaginaría. 🎬
Así que empecé a practicar algo que llamo el silbatazo de salida.
Cuando noto que mi mente está corriendo sola, me digo:
“Alto ahí, Mon. No estás en las olimpiadas del pensamiento.” 😅
Y respiro. Tres veces. Lento.
A veces funciona. A veces no. Pero el simple hecho de notarlo ya cambia la energía.
🪶 Cómo bajarte del maratón mental
1️⃣ Ponle nombre al pensamiento
En lugar de dejarlo correr, etiquétalo. “Ah, mira, esta es la preocupación sobre el futuro.”
(Al parecer tengo una colección de esas 😬).
2️⃣ Dale un lugar físico
Escríbelo en una libreta 📓. Verlo fuera de tu cabeza le quita poder.
3️⃣ Cierra el circuito
Pregúntate: ¿Puedo hacer algo con esto ahora?
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Si la respuesta es sí, hazlo.
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Si es no, archívalo mentalmente en “pendientes que no dependen de mí” y sigue con tu día.
💡 Mini ejercicio exprés
Haz una lista de los pensamientos que más te persiguen cuando intentas dormir 😴.
Luego, escribe al lado una frase más compasiva para cada uno.
Ejemplo:
“No estoy haciendo suficiente.” → “Estoy avanzando a mi ritmo, y eso está bien.”
Parece simple, pero es como ponerle tenis nuevos a tu mente: de golpe, correr se siente más ligero 🩷.
🌱 Reflexión final
No puedes evitar que tu mente corra, pero puedes elegir a dónde la dejas ir.
La idea no es controlar cada pensamiento, sino entrenarla para que vuelva a casa sin perderse en el camino.
Si sientes que tu mente lleva años corriendo sin permiso (y ya te cansó la carrera 🏁), mi programa de Coaching Narrativo 1:1 te ayuda a detectar los loop mentales, ponerles voz, y reescribir esa historia interna que te deja agotada.
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Con humor, empatía y un paso más tranquilo,
—Mon 💜
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