El peligro de enamorarte de tus propias certezas
Hola, ✨
Hay algo que rara vez cuestionamos:
las cosas de las que estamos completamente seguras.
Porque, seamos honestas…
sentirse segura se siente bien.
Te da estructura.
Te da identidad.
Te da esa sensación de “sé quién soy y cómo funciona mi vida”.
Pero aquí viene la parte incómoda:
no todo lo que te da seguridad… te está haciendo bien.
💥 La trampa invisible
A lo largo de tu vida has construido muchas certezas:
“Yo soy así.”
“A mí esto no se me da.”
“Esto no es para mí.”
“Yo necesito estabilidad.”
“Yo no soy de cambiar tanto.”
Y probablemente, en algún momento, esas ideas te protegieron.
Te ayudaron a tomar decisiones.
A sentirte ubicada.
El problema es cuando dejas de cuestionarlas.
Y empiezas a vivir desde ellas… en automático.
🎭 Cuando tener razón te empieza a limitar
Aquí es donde pasa algo curioso (y muy humano):
defendemos nuestras creencias incluso cuando ya no nos hacen sentido.
No porque sean verdad…
sino porque son nuestras.
Porque soltarlas implicaría aceptar que hemos cambiado.
Que tal vez lo que queríamos antes ya no aplica.
Que podríamos estar equivocadas.
Y eso incomoda.
Mucho.
🔄 Cambiar de idea también es crecer
Hay una idea que me encanta (y que ojalá nos enseñaran más):
cambiar de opinión no es debilidad, es evolución.
No viniste a esta vida a ser coherente con tu versión de hace 5 años.
Viniste a ser honesta con quien eres hoy.
Y eso a veces implica soltar certezas que ya no te quedan.
Aunque antes te definieran.
Aunque te hayan dado identidad.
Aunque otros todavía te vean desde ahí.
💡 Mini ejercicio incómodo (pero poderoso)
Elige una creencia que tengas muy clara sobre ti.
Algo tipo:
“Yo no soy buena para ___”
“Yo siempre ___”
“Yo nunca ___”
Y pregúntate:
👉 ¿Esto sigue siendo verdad… o solo es familiar?
👉 ¿Qué pasaría si dejara de creer esto por un momento?
👉 ¿Qué versión de mí podría aparecer si suelto esta idea?
No para cambiarla a la fuerza.
Solo para abrir una grieta.
Porque a veces, eso es todo lo que necesitas.
🌱 Reflexión final
No todo lo que crees sobre ti es mentira.
Pero tampoco todo sigue siendo verdad.
Y entre una cosa y otra…
está tu posibilidad de crecer.
De elegir distinto.
De probar.
De reescribirte.
Sin tener que pedir permiso para cambiar de idea.
Si esto te hizo ruido (del bueno), quiero leerte:
¿qué creencia sobre ti sientes que ya no te queda como antes?
Responder ese correo puede ser el primer acto de honestidad contigo 💌
Con cariño (y con permiso para cambiar),
Mon 💜
Tu compañera en esto de cuestionar lo que ya no encaja
Respuestas