Acerca de mí Contacto
Servicios Blog Agenda gratis
Inténtalo — Taller para niñas
Log In
← Back to all posts

También los niños tienen derecho a un mal día

by Mónica Iris Ortiz Román
Oct 05, 2026
Connect

El siguiente capítulo

Mi hijo siempre ha sido una persona tranquila y empática.

Cuando tenía alrededor de ocho o diez años, era un niño que la mayor parte del tiempo sonreía, estaba contento y parecía disfrutar con facilidad lo que sucedía a su alrededor.

Pero, como todas las personas, también tenía días en los que se enojaba.

Días en los que estaba cansado, molesto o simplemente no tenía ganas de sonreír.

En esos momentos, yo trataba de hacer que volviera a estar contento.

Le preguntaba qué le pasaba.

Intentaba distraerlo.

Buscaba alguna actividad que le gustara o decía algo para hacerlo reír.

Mi intención era buena, por supuesto.

Yo quería verlo bien.

Lo que entonces no comprendía era que estar bien no siempre significa estar contento.

La escena de hoy

A veces, como madres y padres, nos cuesta ver a nuestros hijos atravesar una emoción incómoda.

Si están tristes, queremos consolarlos.

Si están enojados, intentamos tranquilizarlos.

Si están aburridos, buscamos entretenerlos.

Si algo les duele, queremos encontrar inmediatamente la manera de que deje de doler.

Y tiene sentido.

Los queremos y deseamos protegerlos.

Pero, sin darnos cuenta, podemos empezar a transmitirles la idea de que algunas emociones tienen que desaparecer cuanto antes.

“Ya no estés triste.”

“No te enojes.”

“No es para tanto.”

“Ándale, sonríe.”

“Pero si todo está bien.”

Queremos ayudarlos a sentirse mejor, pero quizá ellos escuchan algo diferente:

No deberías sentirte así.

En el caso de mi hijo, yo estaba tan acostumbrada a verlo contento que sus días de enojo o hartazgo parecían algo que necesitaba corregirse.

Como si aquella versión sonriente fuera la verdadera y las demás fueran una pequeña falla en el sistema.

Hoy lo veo de otra manera.

Quizá esos días no necesitaba que yo le devolviera la sonrisa.

Quizá necesitaba saber que podía estar enojado, cansado o de mal humor y que yo seguiría estando ahí.

Lo que cambia la historia

Todos tenemos derecho a un mal día.

También los niños.

Ellos pueden sentirse frustrados porque algo no salió como esperaban.

Pueden estar cansados sin saber explicarlo.

Pueden enojarse con nosotras.

Pueden necesitar silencio, espacio o tiempo antes de hablar.

Pueden no tener ganas de participar, platicar o sonreír.

Eso no significa que debamos dejarlos solos con todo lo que sienten.

Tampoco significa que cualquier conducta sea aceptable.

Validar una emoción no es lo mismo que permitir que alguien lastime, insulte o destruya cosas.

Podemos decir:

“Entiendo que estés enojado y tienes derecho a sentirte así. Pero no puedes lastimarte ni lastimar a alguien más.”

La emoción puede ser válida y la conducta seguir teniendo límites.

Ese aprendizaje me parece mucho más valioso que obligarlos a recuperar rápidamente el buen humor.

Porque nuestros hijos no solo necesitan aprender a estar contentos.

Necesitan aprender a reconocer la tristeza, transitar el enojo, tolerar la frustración y entender lo que les sucede cuando algo los rebasa.

Si intervenimos inmediatamente para borrar cualquier emoción incómoda, quizá no les damos la oportunidad de descubrir que también pueden atravesarla.

Que el enojo pasa.

Que la tristeza cambia.

Que el cansancio necesita descanso.

Que estar hartos puede indicar que algo requiere un límite.

Y que pueden pedir ayuda cuando una emoción resulta demasiado grande para manejarla solos.

Además, muchas personas llegamos a la edad adulta creyendo que debemos ser agradables y estar de buen humor para que los demás se sientan cómodos.

Aprendemos a sonreír cuando estamos agotadas.

A decir “no pasa nada” cuando sí pasa.

A esconder el enojo para no parecer difíciles.

A cuidar tanto el ambiente que dejamos de escuchar lo que sentimos.

Tal vez podamos enseñarles a nuestros hijos una historia diferente.

Una en la que no tengan que fingir que están bien para conservar nuestro cariño.

Una en la que sepan que pueden decir:

“Hoy no quiero hablar.”

“Estoy enojado.”

“Necesito estar solo un momento.”

“Esto me dolió.”

“No sé qué me pasa, pero no me siento bien.”

Y que esas palabras no provocarán rechazo, burla ni un intento inmediato por convencerlos de sentirse de otra manera.

A veces, acompañar significa preguntar qué ocurrió.

Otras veces significa respetar el silencio.

Podemos decir:

“Veo que hoy estás molesto. ¿Quieres contarme qué pasó o prefieres tener un poco de espacio?”

“No tienes que hablar ahora. Estoy aquí cuando quieras hacerlo.”

“No necesito que estés contento para estar contigo.”

Ahora comprendo que mi hijo no necesitaba una mamá capaz de mantenerlo feliz todos los días.

Necesitaba una mamá que pudiera acompañarlo también en los días en los que no tenía ganas de sonreír.

Escribe tu siguiente escena

Piensa en lo que haces cuando alguien que quieres está triste, molesto o de mal humor.

Puede ser uno de tus hijos, tu pareja, una amiga o incluso tú misma.

Pregúntate:

  • ¿Qué emociones intento cambiar inmediatamente?

  • ¿Estoy tratando de ayudar a esa persona o de disminuir mi propia incomodidad?

  • ¿Puedo escuchar lo que siente sin corregirlo ni minimizarlo?

  • ¿Qué necesita en este momento: soluciones, compañía, límites o espacio?

  • ¿Cómo puedo demostrarle que mi cariño no depende de que esté de buen humor?

La próxima vez que alguien tenga un mal día, intenta no comenzar con una solución.

Primero observa.

Después reconoce lo que ves:

“Parece que hoy estás cansado.”

“Entiendo que esto te haya enojado.”

“Tiene sentido que te sientas frustrado.”

Y finalmente pregunta:

“¿Quieres que te escuche, que pensemos en una solución o prefieres un poco de espacio?”

No siempre podremos mejorar el día de alguien.

Pero sí podemos evitar que, además de sentirse mal, tenga que fingir que no le pasa nada.

Subráyalo

No necesito cambiar lo que sientes para demostrarte que estoy contigo.

Una idea para llevar contigo

Un mal día no siempre necesita una sonrisa. A veces necesita espacio, límites y la tranquilidad de saber que podemos sentirnos mal sin dejar de ser amados.

Mi hijo me enseñó que una persona tranquila, empática y alegre también puede sentirse enojada o harta.

Una emoción no borra todas las demás cualidades que hay en ella.

Y quizá una de las formas más profundas de acompañar a alguien sea hacerle saber que no tiene que mostrarnos únicamente su versión más agradable.

También podemos quererlo en los días difíciles.

¿Qué historia contarás esta semana?

Con cariño,
Mon

Respuestas

Únete a la conversación
t("newsletters.loading")
Cargando...
Aprender a decir: yo también lo hice
El siguiente capítulo Hace algunos años participé en un curso dentro de la empresa en la que trabajaba. Al final, como parte de la evaluación, teníamos que resolver un caso en equipo. Analizamos el problema, discutimos distintas posibilidades y diseñamos una serie de estrategias para presentar nuestra solución. Nuestro equipo resultó ganador. Habíamos hecho un gran trabajo y yo había tenido un ...
El trabajo no siempre habla por nosotras
El siguiente capítulo Durante mucho tiempo creí en una fórmula bastante sencilla: Prepararme. Trabajar duro. Cumplir con responsabilidad. Obtener buenos resultados. Y esperar que, naturalmente, llegara la siguiente oportunidad. No creo haber sido la única. Muchas mujeres aprendimos que, si hacíamos un trabajo sobresaliente, alguien terminaría por notarlo. Que nuestros resultados hablarían por n...
La falsa paz de decir “como tú quieras”
El siguiente capítulo Aprendí a ser complaciente mucho antes de conocer la palabra complacencia. Cuando era niña, mi papá era un hombre muy explosivo. Quizá el cansancio y las presiones de su trabajo influían. Yo, por supuesto, no entendía nada de eso. Solo sabía que el ambiente de la casa podía cambiar en unos cuantos segundos. A veces mi papá llegaba tranquilo y comenzaba a platicar con mi ma...

Tu historia, tu poder

📖 Coaching narrativo, humor honesto y ejercicios que sacuden: bienvenidas las mujeres que quieren cambiar su historia sin filtros, fórmulas ni frases cliché.
© 2026 mon
Footer Logo
Acerca de mí Contacto Blog Agenda tu sesión gratuita Legal
Powered by Kajabi


DESCARGA TU GUÍA GRATIS

Cambia la narrativa de tu vida con esta guía gratuita.